CONDENAN A UN POLICÍA: LE APUNTO A UNA AGENTE, EN UN CONTEXTO DE HOSTILIDAD LABORAL

EL HECHO FUE ENCUADRADO EN LA LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO

El policía Damián Esteban Gorosito fue condenado hoy a un año de prisión en suspenso, por ser autor del delito de amenazas agravadas por la utilización de arma, un hecho que fue valorado en el marco de la ley  26.485 de Protección Integral contra las Mujeres. La Justicia dio por probado que le apuntó a una colega con una escopeta, tras “una larga persecución y hostilidad laboral” para que renunciara al cargo.

La sentencia fue dictada hoy por la jueza de audiencia santarroseña, Alejandra Flavia Ongaro, tras el juicio oral realizado el 2 de julio. Además le fijó el cumplimiento de reglas de conducta por dos años: fijar residencia, someterse al control del Ente de Políticas Socializadoras, abstenerse de relacionarse con la víctima y estar a menos de 200 metros de ella y de su domicilio, y realizarse un tratamiento psicológico.

Durante los alegatos, el fiscal Andrés Eduardo Torino había solicitado una pena de un año y seis meses de prisión de ejecución condicional; mientras que el defensor particular, Hernán Jorge Danzi, planteó la absolución porque consideró que los hechos no fueron probados y remarcó que Gorosito –un sargento de 39 años– es un buen empleado policial.

Con las pruebas reunidas durante el debate, Ongaro dio por acreditado que el 10 de marzo del año pasado, a primera hora de la mañana, el imputado –estaba como encargado de turno– y otros policías bajaron de móviles y vehículos particulares “el armamento, y otros elementos que iban a transportar para la realización de una práctica instructiva que debió suspenderse por razones climáticas”. Ello sucedió en el interior de la Sección Canes, que está ubicada en avenida Belgrano y Mitre, en Santa Rosa.

“Luego de colocar varias de esas armas sobre una de las mesas, Gorosito tomó una escopeta y la ‘chimaseó’ (NdeR: chimaza es la parte inferior delantera de la escopeta por donde se apoya en la mano izquierda para un diestro) en dos oportunidades, mientras apuntaba en dirección a la cabeza de una agente, quien se encontraba sentaba en uno de los extremos de la mesa”, dice el fallo.

Agrega que “inmediatamente a ello, Gorosito repitió la acción con su propia arma reglamentaria, apuntando hacia el piso, a la par que amedrentaba a la agente diciéndole ‘tenés miedo… tenés miedo…’”.

El hecho, según Ongaro, “se contextualizó en una larga persecución y hostilidad laboral,  emprendida por los superiores jerárquicos varones de la agente, entre los que se encontraba el acusado, direccionada a lograr que la mujer finalmente renunciara a su cargo”.

El imputado, al declarar en el juicio, negó todo ello, afirmó que no tuvo contacto con la víctima y definió a ella como una persona conflictiva. La mujer, en cambio, confirmó que Gorosito le apuntó, sostuvo que quedó “en estado de shock” y relató que se fue del lugar “de frente, sin darle la espalda al imputado, porque tenía miedo que me disparara por detrás”. Además afirmó que, a partir de ese día, dejó de andar sola, instaló un GPS en su celular para que su familia supiera sus movimientos, compró gas pimienta y empezó a llevar una navaja consigo.

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