HOMICIDIO SIMPLE: A FONTAN LE IMPUSIERON UNA PENA DE OCHO AÑOS

Allí el acusado se bajó del vehículo y le asestó al menos dos puñaladas a la victima -quien se encontraba desarmado-, provocándole las heridas que luego le acarrearon la muerte.

La Audiencia de Juicio de Santa Rosa le impuso a Alexis Jonathan Fontán la pena de ocho años de prisión, en orden al delito de homicidio simple por el cual se lo había declarado, el 16 de agosto, autor y responsable penal. Además le mantuvo la prisión preventiva hasta que el fallo quede firme.

El Tribunal, conformado por los jueces Andrés Olié, Daniel Sáez Zamora y Gastón Boulenaz, había dado por probado en dicha sentencia que el 20 de octubre del año pasado, el imputado, “luego de ser interceptado y agredido físicamente por Marcelo Mora y Jesús Cuello en el baldío ubicado entre las calles Esmeralda, Antártida Argentina, Donatti y Aconcagua”, en el barrio de Villa Germinal, en Santa Rosa, “logró retirarse del lugar hasta la esquina de las calles Italia y Aconcagua, desde donde solicitó la ayuda de su tío, Néstor Fontán, quien acudió acompañado por Jonhatan Pacheco”.

“Fontán, junto con esas dos personas, salen en un Fiat Palio blanco al encuentro de Mora y sus dos acompañantes (Víctor González y Cuello) a quienes logran interceptar en Esmeralda entre Donatti y de Dios Filiberto. Allí el acusado se bajó del vehículo y le asestó al menos dos puñaladas a Mora -quien se encontraba desarmado-, provocándole las heridas que luego le acarrearon la muerte”, añadieron en el fallo.

Como el homicidio simple es un delito cuya pena máxima supera los seis años de prisión, el Código Procesal Penal de La Pampa prevé, en el artículo 352, la división del debate. Por consiguiente, la Audiencia de Juicio dispuso oportunamente que las partes debían presentar las pruebas para la imposición de la pena en la audiencia de cesura, realizada para tal fin el pasado 10.

Allí, después de escuchar a siete testigos e incorporarse como prueba otras dos declaraciones, el fiscal Oscar Cazenave pidió que Fontán sea sancionado con 10 años de prisión; la querellante particular, la defensora oficial Silvia Annecchini –en representación de la familia de la víctima– solicitó 12; y el defensor público, Martín García Ongaro, la pena mínima de 8 años. El condenado, al final de esa audiencia, les pidió disculpas a los familiares de Mora, especialmente a sus hijos, y mostró su arrepentimiento por lo ocurrido.

“Entramado de relaciones”.

Olié fue el autor del primer voto, al cual adhirieron Sáez Zamora y Boulenaz. El Tribunal, al tener que fijar una pena entre 8 y 25 años, tuvo en cuenta como atenuantes la falta de antecedentes computables de Fontán, su arrepentimiento y que, hasta el momento del hecho, “mantuvo una conducta totalmente alejada de la esfera delictiva”, según se desprendió del relato de su empleador y un compañero de trabajo.

“No es posible comprender el desenlace fatal, sin reconocer el primer tramo del suceso”, señalaron los magistrados en alusión a que el imputado mantenía una relación sentimental con la madre de los cinco hijos de Mora, que el 9 de octubre se había quedado a dormir en el domicilio de ella, que allí quedaron pertenencias de Fontán, que la víctima “rompió y sustrajo” algunas de ellas cuando llegó al domicilio de su expareja y que insultó y amenazó a la mujer.

También recreó el Tribunal que cuando el acusado supo lo ocurrido, se citó con Mora en una plaza de Villa Germinal, que allí la víctima y otras dos personas interceptaron a Fontán y que este, aún lesionado, logró escapar.

“Todo este entramado de relaciones y sucesos, si bien no permite justificar la conducta de Fontán, lograron evidenciar con claridad la existencia de un conflicto entre él y Mora que, en gran medida, impulsó el desenlace fatal”, remarcó Olié.

Finalmente, la Audiencia consideró “la finalidad resocializadora de la pena”, que es que “el condenado logre acatar la ley y sus conductas se ajusten al orden normativo. La reinserción social definida como tal por la ley, no pretende inculcar un nuevo orden axiológico al condenado, sino al simple hecho que logre aceptar cumplir la ley al momento de obtener la libertad (…) En ese sentido, las condiciones personales de Fontán, su carácter no controversial, su edad joven (31 años) y el acompañamiento familiar, permiten trazar un buen pronóstico de resocialización”.

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