Desde La Pampa, Alberto Fernández le contestó al Cristinismo: “Nadie es dueño del Gobierno”

Con una delegación acotada al jefe de gabinete, Juan Manzur, y un puñado de otros ministros, el presidente Alberto Fernández desembarcó en el mediodía del martes en La Pampa, donde compartió actividades con el gobernador peronista Sergio Ziliotto y presidió una reunión reducida del gabinete federal.

En un día en el que las críticas del Cristinismo subieron un peldaño más, el Presidente contestó de manera breve pero contundente. “Yo no soy el dueño del Gobierno, nadie es dueño del Gobierno”, dijo el Presidente en General Pico, una frase que repitió al menos cuatro veces durantes sus 22 minutos de discurso.

“No estamos logrando que el desarrollo se extienda a todos los rincones de la Patria”, dijo Fernández, en un reconocimiento de la crisis. “Siempre dije que no voy a gobernar yo, lo voy a hacer con todos los gobernadores de la Patria.

Nadie es dueño del gobierno, el pueblo es dueño, el pueblo lo que quiere es que trabajemos juntos, que cumplamos la palabra empeñada”, destacó, en clara alusión a las acusaciones de los leales a la vicepresidenta.

“Trabajé cumpliendo con los compromisos que tuve con la gente y con los gobernadores.

Hoy hay 4600 obras públicas en ejecución, hemos entregado 45000 viviendas, entregado, y se están construyendo 102.000 viviendas! Hemos tenido que pasar tiempos difíciles.

El otro día hablaba con mi hermano que me falta sólo la invasión de los platos voladores, bromeó el Presidente, aunque no dejó de defender lo actuado, aludió varias veces a su condición de “peronista” y buscó el guiño de los mandatarios provinciales en momentos de tironeo y pujas internas.

La feroz interna entre albertistas y cristinistas sobrevoló el encuentro, donde no estuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán, que según fuentes oficiales confirmaron que se quedó en Buenos Aires “por razones de agenda”.

Preocupado por la inflación y los resistidos aumentos de tarifas, el ministro recibió durante la jornada renovados embates de referentes del cristinismo como Andrés Larroque o Leopoldo Moreau, fieles exégetas de la vicepresidenta Cristina Kirchner y su hijo, el diputado Máximo Kirchner.

También está atento a las versiones (en el gabinete hablan de “operaciones”) que circularon sobre un presunto ofrecimiento de Fernández a Roberto Lavagna para que se haga cargo del ministerio, desmentido desde el Gobierno.

Sí estuvieron junto al Presidente, además de Manzur, el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, a quien pudimo dialogar finalizado el acto.

Fernández se encontró ayer luego de encabezar la misión oficial de una semana por Israel; un albertista ortodoxo como el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y la ministra de la Mujer, Elizabeth Gómez Alcorta. Katopodis fue uno de los ministros que acompañó al Presidente ayer al CCK, donde a puertas cerradas recibió el respaldo de organizaciones sociales como Miles, de Luis D´Elía, quien incluso lo defendió y apuntó a quienes “boicotean desde adentro” en referencia al camporismo.                                                                                                  

“Este es un Gobierno que habla con los hechos, está más preocupado por el hacer que por el decir”, dijo Katopodis durante la reunión de gabinete federal.

Prudente, De Pedro recordó que el Presidente “dijo que este iba a ser un gobierno federal y está cumpliendo, es la posibilidad concreta de que cada argentino tenga trabajo en cada rincón del país”.

Embistió una vez más contra la ciudad de Buenos Aires, “la ciudad más rica del país” que recibió “muchos más recursos y un trato especial” durante el gobierno de Cambiemos.

Manzur, en tanto, afirmó que “estamos llenos de proyectos, y la sensación cierta de un futuro mejor para La Pampa y para el país (…) estamos firmes”, en un inequívoco mensaje interno.

“No tenemos que llevar a nadie por delante, Perón decía que había que persuadir y lo único que buscamos es que la Argentina progrese”, agregó el jefe de gabinete en otro guiño a la interna. Ziliotto, a su turno, agradeció a De Pedro la entrega de ATN “que irá a los municipios”.

La “guerra fría” entre ambos sectores también tiene su correlato en albertistas que se cansaron de pedir la cabeza de la titular de Pami y militante camporista, Luana Volnovich, o critican las medidas restrictivas con el movimiento de dólares que la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, impuso la semana pasada.

 Todo esto, en el medio de un cambio de roles y nombres en la comunicación oficial, con la portavoz Gabriela Cerruti con mayor poder y control sobre la comunicación, Juan Ross como secretario de Medios en reemplazo de una funcionaria cercana a Manzur, como Valeria Zapesochny.

“Alberto está activo, hace varias actividades por día, y otras que no se conocen”, apuntan con optimismo desde un despacho albertista de la Casa Rosada.

Sin cambios de gabinete a la vista, el Presidente ya tomó nota del pedido de modificaciones que ya le hacen llegar gobernadores afines, claro que con un tono diferente al que utilizan Cristina, Máximo y sus laderos para reclamar la salida de Guzmán y los demás “funcionarios que no funcionan”.

Por lo pronto, el Presidente hizo recorridas y el acto de cierre junto a Ziliotto, gobernador de una de las provincias peronistas e interlocutor sin reclamos de fondo en tiempos de tironeos y críticas cruzadas.

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