INTENDENTE ALVEAR, LA ZONA Y EL PAÍS ¿QUÉ APRENDIMOS DEL COVID 19 DURANTE EL 2020?

Hemos concluido uno de los años más difíciles de la historia de la humanidad y tal vez de nuestra vida personal.

Si bien se comienza a ver una pequeña luz al final del túnel, a través de la vacuna, sin embargo, aún aparecen grises nubarrones de nuevas amenazas.

Creo que a la hora de sopesar el 2020 que termina más que preguntarnos ¿qué logros tuve? deberíamos interrogarnos acerca de ¿qué aprendí? para encarar con sabiduría el 2021.

Si hacemos silencio interior vamos a descubrir, que más allá de las pérdidas, el encierro y las frustraciones que hayamos tenido, ha sido un tiempo muy positivo.

Nos hemos despertado a la conciencia de la pequeñez de nuestra condición humana. Endurecidos en nuestro orgullo nos sentíamos tan poderosos, tan fuertes y hasta omnipotentes, que muchos creían a mí no me va a pasar.

Sabernos cuidar es la clave para sacar la lección para el año que termino, distanciamiento, usar bien el tapaboca y por sobre todo no reuniones masivas.

La fuerza de esta pandemia fue como un tsunami que arrasó con la tecnología de los países más poderosos, la ciencia, la economía mundial y dejó al mundo perplejo y atónito.

Las familias de clase media por decir, fueron asistidas por Acción Social de los municipios, ayudas económicas mediantes el Programa Nacional IFE.

Pero, esa realidad macro la hemos tenido que experimentar cada uno de nosotros viendo cómo se caían también nuestros planes y proyectos personales, la agenda tan cargada de tareas que creíamos imprescindibles, la ida y venida de viajes incesantes y movimientos constantes que fueron aquietados a la fuerza por el reiterado llamado del “Quédate en casa”.

Corremos la misma suerte en el mundo entero, y algo que ocurrió en el lejano extremo oriente pronto llegó al occidente, y que cuando quisimos acordar lo tuvimos también entre nosotros.

Por eso, si bien hemos tenido que vivir el “distanciamiento sanitario”, que esto no se transforme en aislamiento egoísta sino en conciencia fraterna de responsabilidad de cuidarnos los unos a los otros

¡Cuánto tenemos que agradecer a los agentes sanitarios y a todos los trabajadores esenciales que nos ayudaron a atravesar este mal momento!

Si hemos aprendido la lección del 2020; el 2021, me pregunto ¿Por qué no cuidarnos, evitar las reuniones? Donde muchos se sienten tan poderosos, con la indiferencia hacia los demás y pocos solidarios.

En nuestra localidad tuvimos más de un centenar infectados llegando a bajar a Fase 1 y perdiendo seres queridos, en el día de hoy  podemos observar cómo se va incrementando la cifra nuevamente, pregunto ¿del 2020 no aprendimos nada? Tendríamos que agudizar el ingenio y no repetir en error que cometimos.

Veo al Personal Sanitario y Policial, haciendo lo imposible para protegernos y por unos inadaptados, caemos nuevamente en el transito del virus.

También les puedo enumerar lugares públicos, donde nuestra autoridades locales – provinciales habilitan y permiten que se junten extremando todos los protocolos existente.

Pregunto ¿Ahí el virus no está? Puedo observar lugares a donde asiste concurrencia de más de un centenar de personas, algunas sin tapaboca, ¿eso no contagia?

Por lo expuesto cuidémonos y digamos, no a las reuniones, usemos todos los medios para protegernos, también apoyemos a las autoridades que vienen trabajando en pos de nuestra ciudadanía antes que sea demasiado tarde.

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